Presencia de armas en los diferentes oficios de los mexicanos

Si pensamos en la época alrededor de finales del siglo XIX e inicios del XX, podemos llegar a pensar que la posesión de armas en aquella época (un episodio de revolución en la historia mexicana) era bastante común, o bien más allá de la defensa de tierras una herramienta para cacería tanto deportiva como para comer. Con el análisis de ocho documentos testamentarios que comprenden la segunda mitad del siglo XIX, esclareceremos pensamientos perjuicios, comentando inferencias sobre la información que pude recabar.
Para comenzar, es sumamente curioso el hecho de que los principales protagonistas sean hombres o hacendados o comerciantes, pues hay dos de cada uno mientras militares que se suman a los propietarios son sólo dos. los otros dos restantes son herreros y ganadero-prestamista. el rasgo que sí se presenta en mayoría es el nivel económico de estos: alto; sólo hay uno bajo (sorpresivamente el militar) y dos de nivel medio (el herrero y un comerciante). Todos excepto dos coinciden con el heredero de sus bienes especificados como armas, y este acreedor es el respectivo primogénito, en casos contrarios es un soltero que las deja en manos de sus hermanos y el militar en manos del presidio de Santa Cruz. Sin lugar a dudas, no hay ningún rastro de alguna mujer heredando armas, quizás lo hacían y no las especificaban, pero ilícitas no encontré algún rastro. También me pareció algo semejante entre estos testamentos que las armas se heredaban enfundadas en sillas de montar, quizás eran usadas más como una decoración para denotar respeto y poder con una montura pulcra, o estaban colocadas ahí para no estar indefensos en salidas y viajes. Un comerciante heredó sus armas exclusivamente como artículo de venta, mencionándolas junto a otros objetos de carácter personal.
Podemos concluir que, principalmente, las armas se heredaban a los hijos para tener memoria de la figura de autoridad que alguna vez había sido el padre, pero también como actos de buena fe como lo es el venderlas para donar el dinero al presidio (que el mismo militar mencionó en el testamento donar dinero a los pobres, cosa que no leí en otro). Ni siquiera en estos años era verdaderamente común que personas de nivel bajo dieran por herencia formal sus armas, aunque tampoco creo que estas personas accedieran demasiado a los testamentos. Yo percibí que hacerte acreedor de un arma en aquel entonces de generación en generación era una manera de rendirle culto a la figura que más admiramos y respetamos en nuestras vidas, portándolas con orgullo.

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